un_ende

_ materia

Arte contemporáneo

_ especialidad

Libro de artista

un_ende
el espacio del libro sin fin

Libro de artista creado por Aldara Vázquez, Ana Soler, Anne Heyvaert, Antía Iglesias, Carlos Fer, José Andrés Santiago, Lucía Romaní, Miguel Cuba, Sara Piñeiro, Tatiana Lameiro. Tirada: 3 ejemplares

_ el origen

El proyecto un_ende literalmente sin límites, no propone un libro de artista infinito como objeto, sino como un libro sin final como condición relacional: un sistema abierto donde parte y todo se implican mutuamente.Desde la gráfica de campo expandido desarrollada en el contexto del grupo de investigación dx5 (Universidad de Vigo), el libro de artista ha dejado de concebirse como un formato estable para convertirse en un dispositivo espacial, procesual y relacional. No se trata únicamente de alterar su estructura material, sino de cuestionar el propio modelo cultural del libro como contenedor finito de lectura secuencial. En este desplazamiento, el libro deviene un campo de relaciones donde la página ya no opera como límite, sino como umbral ; y el pliegue, más que una articulación formal, se convierte en principio generativo de expansión.

(…) he dicho previamente que un libro es una secuencia de páginas. (…) se suponía que los libros eran textos, textos impresos. Pero los poetas concretos de la primera hora (…) destruyeron por siempre la ilusión y evidenciaron, ante todos aquellos que tuvieran ojos y quisieran ver, que el lenguaje impreso es espacio

Ulises Carrión, “Obras-libro revisitadas” en Juan Agius (ed.), op. cit., p.90.

El proyecto un_ende —literalmente "sin final"— condensa esta operación conceptual. En alemán, Ende significa "final"; al anteponer un, el prefijo de negación, aparece la idea de no-final, sin término ni cierre. Si el libro tradicional organiza el sentido a través de un inicio y una conclusión, un_ende suspende esa direccionalidad y propone una estructura abierta, donde no existe última página ni forma definitiva. El libro no se presenta como objeto concluido, sino como proceso en continuidad, un sistema en permanente estado de actualización. El título nombra así una condición de infinitud operativa: no un infinito abstracto, sino una apertura que se activa en cada experiencia de lectura y manipulación.
El tránsito "del pliegue al despliegue" señala precisamente esta condición: la forma no se estabiliza, sino que permanece disponible para la variación. El espacio del libro ya no se agota en su volumen físico, sino que se proyecta hacia una espacialidad extendida, donde cada parte remite al todo y, simultáneamente, lo reconfigura. En este sentido, el pliegue es un operador conceptual que articula interior y exterior, secuencia y simultaneidad, orden y deriva. Este planteamiento encuentra resonancia en las teorías de la complejidad, donde los sistemas abiertos se definen por interacciones dinámicas entre elementos. Edgar Morin formula que "el todo está en la parte que está en el todo" (1990), una idea que permite pensar el libro expandido como una estructura hologramática: cada fragmento contiene virtualmente la totalidad del sistema, mientras que el conjunto solo existe como red de relaciones activadas en la experiencia. El no-final no es carencia, sino condición de vida; el libro permanece vivo precisamente porque no se clausura en una forma definitiva.

"Un_ende no propone un libro infinito como objeto, sino un libro sin final como condición relacional: un sistema abierto donde parte y todo se implican mutuamente, donde la gráfica se expande más allá del formato tradicional y donde el libro deja de contener el conocimiento para ponerlo en circulación. Un_ende se entiende como ese libro que no termina: un espacio gráfico en permanente despliegue, donde cada parte contiene el todo y cada lectura genera una nueva configuración"

Asimismo, Gilles Deleuze describe el pliegue como una operación infinita, un proceso sin término en el que «no hay punto final del plegamiento» (1989). Aplicado al libro de artista, el pliegue sugiere una infinitud potencial: cada despliegue actualiza una configuración distinta y cada lectura produce una nueva versión de la obra. El múltiple deja de entenderse como repetición seriada para convertirse en ocupación expandida del espacio. La imagen se dispersa en una constelación de elementos que el espectador-lector recorre activamente; no hay recorrido único ni sentido cerrado, sino una trama de posibles conexiones.

Desde la gráfica de campo expandido, un_ende se entiende como declaración de método: la gráfica ya no ocupa solo la página, sino que se expande al espacio, al cuerpo y al tiempo de la experiencia. El proyecto no propone un libro infinito como objeto, sino un libro sin final como condición relacional: un sistema abierto donde la gráfica se expande más allá del formato tradicional y donde el libro deja de contener el conocimiento para ponerlo en circulación.