
El 7 de octubre de 2026 tuvo lugar en la Facultad de Bellas Artes de Pontevedra la defensa de la tesis doctoral de Carlos Fernández López (Carlos Fer) «El pliegue en la pintura contemporánea» bajo la dirección de la doctora Almudena Fernández Fariña, que obtuvo una calificación de sobresaliente Cum Laude. El tribunal estuvo compuesto por Asunción Lozano, Domingos Loureiro y Xosé Manuel Buxán Bran.
La tesis plantea una investigación teórico-práctica que aborda el papel del pliegue como elemento definidor, persistente y articulador de la pintura más reciente. La hipótesis que vertebra el trabajo sostiene que la doblez del soporte y de la materia pictórica constituye uno de los recursos más eficaces que la pintura contemporánea emplea para reafirmar su materialidad frente a la planitud de las pantallas y la imagen virtual. En un contexto cultural dominado por las superficies pulidas, la pintura encuentra en el pliegue una forma de regresar a su condición física, de habitar el espacio real y de devolver al cuadro su corporeidad.
La investigación se fundamenta en el modelo filosófico que Gilles Deleuze formula en “El Pliegue. Leibniz y el Barroco” (1989), trasladándolo al terreno pictórico para entender el pliegue como estrategia artística, compositiva y conceptual. A partir de este marco teórico, el trabajo se organiza en torno a cuatro acepciones del término extraídas del Diccionario Larousse, que vertebran los cuatro bloques principales del estudio. “Pliegue-materia” aborda la doblez como cualidad del soporte y de la materia pictórica. “Pliegue-huella” lee el cuadro como índice procesual en el que la fuerza, el tiempo y la gravedad participan como coautores. “Pliegue-cuerpo” desarrolla la triada “cuadro-cuerpo-pliegue” desde la verticalidad, la piel y el tejido. Por último, “Pliegue-territorio” entiende el cuadro como tramo de paisaje plegado, donde el material lleva consigo el lugar del que procede.

Para articular este recorrido se propone una metodología “plegada” propia, que conecta autores, obras y técnicas separados por épocas o geografías sin atender al relato lineal del historicismo. Dicha metodología plantea una alternativa al cronologismo convencional y permite leer la historia de la pintura desde nuevas conexiones, respondiendo a continuidades, anticipaciones y resonancias que el discurso académico tradicional suele ocultar. A través de ella se pliegan tanto líneas temporales como geográficas, conceptuales y técnicas, generando un sistema de relaciones que abarca desde las pinturas rupestres hasta las prácticas contemporáneas más recientes.
El recorrido propuesto demuestra que el pliegue es un recurso constante en la historia del arte, ocultado por el relato moderno de la planitud. La pintura, lejos de haber nacido plana, encontró su origen en los muros plegados de las cuevas, atravesó los polípticos medievales, los trampantojos barrocos y las vanguardias del siglo XX y se libera definitivamente del soporte plano en la posmodernidad. Para sostener este planteamiento, el trabajo analiza las prácticas de figuras internacionales como Sam Gilliam, Kennedy Yanko, Simon Hantaï, Katharina Grosse, El Anatsu o Marlene Almeida, junto a referentes nacionales como Ángela de la Cruz, Guillermo Mora, María Alcaide o Carlos Maciá.
Otro de los principales objetivos del trabajo consiste en presentar una imagen actualizada del pliegue desde el contexto de proximidad. Para ello se elabora un estudio de caso aplicado a la Facultad de Bellas Artes de Pontevedra, materializado en la exposición comisariada “Pregar a Pintura” (Edificio Sarmiento del Museo de Pontevedra, 2024), que reúne a doce artistas vinculadas al centro entre alumnas, exalumnas y doctorandas. La muestra contrasta sistemáticamente cada propuesta local con referentes internacionales consagrados y funciona como laboratorio expositivo donde las hipótesis teóricas de la tesis se ponen a prueba frente a la producción artística real.
La investigación se completa con una práctica artística propia organizada por proyectos que mantienen correspondencia directa con cada bloque teórico, como “Limiares Acuosos” (Casa Galega da Cultura de Vigo, 2025), “Letting the Painting Fall” (Sint-Lukas Gallery, Bruselas, 2025), “Exercicios para colgar unha pintura” (32ª Bienal de Pontevedra, 2025) o “The Third of the Edges” (Cité internationale des arts, París, 2026). Estas series funcionan como espacios autónomos de generación de conocimiento donde la teoría se prueba físicamente y cada pliegue real corrige lo escrito sobre él.
La tesis construye así, desde la academia, el aula, el museo y el taller, un retrato de la pintura contemporánea entendida desde su pliegue. Una pintura que recupera su cuerpo, ocupa el espacio compartido con quien la mira y se afirma como objeto frágil, mutable, presente y plegado en el mundo.
